(via memueropordecirteque)
(via memueropordecirteque)
(via memueropordecirteque)
Hola Junio, por mí puedes pegar un empujoncito y llevarme hasta el verano de una buena vez. Aunque los cumpleaños y las noches largas de cafecito en mano y escrituras me los dejas, que algo bueno tiene el invierno.
No estoy para los versos de Neruda si en mi cama no figura un buen hombre como tú.
No olvides que te espero, no esperes que te olvide. Si por usted me muero, me muero cuando ríe, corazón.
Te extraño tanto que cuando duermo, mi alma la más infiel de todas, se separa de mi cuerpo y se va donde ti. Te ve durmiendo y sonríe. Te quita el alma para pasar la noche juntos. Si sueñas conmigo no es un sueño, es tu alma y la mía viviendo lo que nuestro cuerpo, por problemas de distancia y algo más, no puede.
Sabes que no eres un recuerdo cualquiera, que daría la vida entera por que estés aquí al menos un día con nosotros. Extraño que me quites las ganas de comer morcilla diciéndome siempre que es sangre de vaca, extraño esos dos pares de zapatillas que solías ponerte alternando, que sin darte cuenta una vez saliste con una marrón y la otra beige y me dijiste: Es que no me di cuenta, juré que eran del mismo color. Extraño haberme reído de eso. Extraño que me pidas jugar solitario en tu computadora. Extraño malograr tus crucigramas poniendo palabras que no son y que me digas: No te preocupes, así se aprende, algún día terminarás uno tú solita. Extraño verte comer tus galletas Creamcracker, que las pronuncies: Crincraquer y que las partas y las metas en tu capuccino. Extraño sentir asco y a la vez ternura al verte hacer eso. Extraño ir a comprarte Inca-Kola, y que reniegues cuando no encuentres la que era Light o Diet, y que te equivoques e inviertas las pronunciaciones diciendo: Layat y Dayt. Extraño verte concentrado mirando la tele y que no quieras hablarme por eso. Extraño ponerme triste cuando salías a comprar el periódico sin mí. Extraño saludarte todos los días y que me digas que soy una ingrata. Extraño atenderte los viernes y que me digas: “Nunca tan bien servido” y que me hagas sonreir. Extraño pasarte el whisky y que digas: Quién dijo salud. Extraño tu desesperación por abrir la puerta del carro cuando estábamos a una cuadra de la casa. Extraño que camines de un lado a otro, a pasos cortos, con la figura ya cansada. Extraño pasar las tardes en tu balcón mirando la gente, hablando de la vida. Extraño tus bromas, tu colección de caballos, tus propinas. Extraño decirte Coquito, extraño pronunciarlo, extraño referirme a ti como: Mi Coco. Te extraño tanto, hasta las suelas de mis zapatos te echan de menos.
Estoy viviendo esa sensación terrible de sentirse en la nada, que pasa el tiempo y no me muevo junto a él, que hago nada, y nada sucede, y nada me sacude de los pies al corazón.